Testimonio | El drama de encontrar una vivienda digna Sonia Puente Pérez tiene un 75% de minusvalía, un sueldo que ronda los 500 euros mensuales, un piso sin calefacción... pero está en el lugar 194 de la lista de espera
02 mar 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Puede resultar sorprendente, pero Sonia Puente Pérez tampoco podrá ser adjudicataria de una vivienda social en la promoción del 2005-2006. Esta mujer, de 43 años, ya fue demandante en el proceso de Fontiñas hace diez años, cuando se entregaron las últimas 105 viviendas de promoción pública. Entonces se quedó en el puesto 51 de la lista de espera con 340 puntos. Ahora lamenta que pese a «un agravamiento» de su enfermedad degenerativa (padece lupus desde hace años) no ha logrado mejorar su ubicación. Por el contrario, ha pasado a ocupar el puesto 197 con prácticamente ninguna posibilidad de acceder a una vivienda social a lo largo de los dos años de vigencia del listado. Sonia ha decidido remitir una carta a la concejala de Servicios Sociais, Adelaida Negreira, para quejarse del proceso. «No me parece justo: llevó años luchando por mejorar, por conseguir una vivienda digna», comentó Sonia. «No entiendo este proceso, hace 17 años que vivo en el mismo piso, sin calefacción, con una cama plegable en la sala porque no cabe nada más y resulta que, pese a que mi situación es peor, ahora tengo menos puntos; no hay quién entienda este proceso». «¿Dónde estaban las personas que ahora aparecen en la lista de adjudicatarios hace diez años? No parece justo que los de Santiago quedemos sin nada para darle a los de fuera», argumenta. Sonia Puente es una cara conocida para muchos compostelanos que cada día se acercan al kiosco de Cogami de la Alameda. Un trabajo que le reporta un salario que supera muy ligeramente los 500 euros al mes, muy lejos de los 1.350 euros fijados como máximos para acceder a las viviendas sociales. De hecho, de haber sido adjudicataria, sólo podría haber accedido a su vivienda en régimen de alquiler. «Yo no puedo esperar otros diez años. Para entonces ya pueden darme la caja de pino, porque mi salud va cada vez a peor», lamenta. «No pido un gran piso, sólo preciso una vivienda con dos habitaciones, porque con el tiempo voy a necesitar a alguien que me cuide». Sonia Puente considera que se siente «marginada y discriminada, porque la única respuesta que obtuve es que hay gente peor que yo porque no tengo hijos ni marido». CARTA A LA CONCEJALA. Sonia Puente Pérez remitirá una carta de queja a Adelaida Negreira