Entrevista | Iago Villalón En el 2002, con 16 años, ya era una de las grandes promesas de la equitación en la comunidad; hoy se cree un afortunado por poder vivir de lo que le gusta
18 feb 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Iago Villalón nació en Vigo hace 20 años. Acaba de ganar el premio de la Federación Hípica Gallega. En el 2002 ya despuntaba como una de las mejores promesas gallegas y parece que el pronóstico se confirma. Pensó en irse a Francia para seguir su carrera, pero el apoyo de la hípica del colegio Santa Apolonia le permitió seguir en Galicia. Su mano derecha es Alejandro Pardo, que se encarga de todo lo que necesitan él y sus caballos. -Son muy buenos, pero es que tienen los mejores caballos. Allí la cría tiene un nivel muy alto, igual que en Holanda y Bélgica. Mi caballo Santa Apolonia Flambeau es belga. -Serán uña y carne. -Es un equipo al 50%, aunque la mayoría de las veces los errores son del jinete. Supongo que seguiré unos tres meses con este y lo venderé; ha estado en muchos sitios, incluso fue parte del equipo japonés. -¿Son competitivos los japoneses? -Tienen dinero y, por lo tanto, buenos caballos. Al final, todo el mundo busca lo mismo: dinero y caballos. -¿Cómo se le dio por este deporte? -Empecé hace once años. No había montado nunca, pero me subí dos días seguidos a uno y me encantó. Mis padres me compraron un poni y hasta hoy. -Un poni, ¿no es un deporte un poco pijo? -No. Mi familia no es rica y pude dedicarme a esto. Creo que cualquiera que quiera empezar puede hacerlo. Aquí en el club tenemos unos precios muy bajos porque queremos acercar la hípica a la gente. En Vigo, el Gran Premio tuvo 21.000 espectadores, y toda la ciudad conoce a los mejores del mundo. -Un poco exclusivo sí que es. -Bueno, es que de este deporte viven tres contados. Mantener un caballo cuesta unos 900 euros por mes. Necesita muchos cuidados veterinarios, porque es como un atleta. Yo doy gracias a Santa Apolonia, soy un privilegiado. -A las chicas les encanta esto de los caballos. -Sí, sí... En los premios a veces te encuentras un poco rodeado. -Dígame su techo profesional. -Por ahora, me gustaría participar en el Gran Premio de Vigo. Es mi ciudad y es uno de los mejores campeonatos del mundo. -¿Le susurra usted a los caballos? -No, qué va. Eso es un mito. Pero hay jinetes que sí que se dedican a curar a los caballos de sus trastornos psíquicos. Les dan un tratamiento que les tranquiliza y también les cansan, porque un caballo cansado se relaciona más fácilmente. Incluso hay clínicas especializadas en las que se pasan el día nadando. -Unos animales listos. -Mucho, son maniáticos. Y no pasan una. Si les levantas la mano un día y luego te acercas, te la devuelven a mordiscos o coces.