Reportaje | La Compañía de María celebra el cuarto centenario de la institución La orden nació en Francia y llegó a Santiago en 1759 gracias al arzobispo Rajoy y Losada
28 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?a historia empieza con una mujer llamada Juana de Lestonnac. Nació en la ciudad francesa de Burdeos en el año 1556 y era sobrina de Michel de Montaigne, el humanista autor de los Ensayos. A los 47 años, Juana, una viuda que ha traído al mundo siete hijos, se recluye en el monasterio cisterciense de Feuillantes de Toulouse, donde decide dedicar el resto de su vida a «tender la mano a los que sufren en los infiernos». El fruto de su empeño es la fundación en el Burdeos de 1607 de la Compañía de María Nuestra Señora. Una orden dedicada a la educación de la mujeres, un objetivo extremadamente innovador en su tiempo. La orden creció rápidamente. En 30 años hay otras tantas fundaciones en Francia, en 1650 se funda una en Barcelona, en 1687 en Tudela y el 2 de noviembre de 1759, por solicitud del arzobispo Bartolomé Rajoy y Losada, la orden llega a Santiago. Al principio se instalan en el Hospicio de la plaza de San Benito y en 1765 se trasladan al edificio actual, ubicado al lado de la calle de As Trompas. La orden, hoy extendida por todo el mundo, prepara los festejos de su cuarto centenario. Para ello se realizará una nutrida serie de actos internacionales que comenzarán en abril y se prolongarán durante un año. El colegio fundado en Compostela en 1759 fue uno de los primeros en Galicia en ofrecer educación a mujeres. En la actualidad tiene 1.096 alumnos. El centro está dirigido por un equipo de laicos, con la directora María del Carmen Ferrín al frente, y una representante de la orden, María del Carmen Díaz, que tiene el puesto de directora de la entidad titular. María del Carmen Díaz explica que el colegio es completamente mixto desde «primeros de los ochenta». Aunque ya había niños en las aulas de educación infantil a primeros de siglo. «Hay varones que hoy tienen ochenta años y que tuvieron clase aquí», dice. María del Carmen Ferrín señala sonriendo que la llegada de los chicos «alborotó un poco las aulas, porque las niñas son algo más formales», pero añade que «aunque era femenino, en la actualidad hay más niños que niñas». Ese no es el único cambio. Hoy por hoy, la mayor parte del cuerpo docente y de profesorado está formado por laicos, aunque el centro continúa contando con la presencia de religiosas. Incluso se ha habilitado uno de los edificios contiguos al patio principal, adornado con una estatua de Asorey, como residencia para las mayores. El colegio prepara su 250 aniversario. Dos siglos y medio en los que ha contribuido de forma fundamental a formar a las compostelanas.