Reportaje | Las consecuencias de la ley antitabaco En ciudades como Bilbao o París se reparten ceniceros portátiles a los fumadores para evitar que las calles se llenen de pitillos; en Santiago no hay previsto nada semejante
19 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.Hace una semana La Voz publicó que el personal de limpieza de la ciudad «lamenta la acumulación de colillas en las galerías y centros públicos» y recogía que los operarios detectan un incremento de las colillas depositadas en las calles. El aumento de la suciedad coincide con la entrada en vigor de la nueva ley antitabaco, que prohíbe fumar en los centros de trabajo. Por eso, la mayoría de los empleados y funcionarios salen a fumar a la calle y tiran las colillas en los alrededores de sus puestos de trabajo. Así, calles como del Ensanche como República del Salvador o del casco viejo como Algalia de Arriba sufren de un aumento importante del número de colillas en el suelo. El efecto de la ley también es más que evidente enfrente de la entrada de las oficinas de la Xunta en San Caetano o San Lázaro. El problema de las colilla no sólo lo sufre Santiago, de hecho se reproduce en la mayoría de ciudades españolas. Algunas de ellas ya han tomado medidas para paliar el problema. Bilbao ha sido la pionera en España. A partir del próximo lunes, el Ayuntamiento de la capital de Vizcaya comenzará a repartir 20.000 ceniceros portátiles, una medida que, hasta ahora, sólo se había llevado a cabo en París. Los ceniceros miden unos cinco centímetros de diámetro y se entregarán en las bocas de metro más utilizadas y en ocho puntos del distrito de Bilbao. El objetivo del gobierno local bilbaíno es mantener más limpias las calles. Una meta a la que contribuirán las 1.000 papeleras con cenicero que, a partir de febrero, comenzarán a aparecer en las zonas donde se detecte la presencia de más colillas en el suelo. En Santiago es muy improbable que se tome una medida parecida en los próximos días. Marta Álvarez- Santullano, concejal de Medio Ambiente, sostiene que «si hay más colillas», pero que el aumento «no acarrea dificultades a los servicios de limpieza». La excepción son algunos «sitios puntuales», como frente a la Xunta o de sedes de empresas, donde se incrementará el trabajo de los funcionarios. Por estas razones, «de momento» el gobierno local de Compostela «no se plantea ninguna medida específica» contra los problemas de limpieza causados por la entrada en vigor de la ley antitabaco. Unas dificultades que, según la concejal, «no son exageradas». En cuanto al cumplimiento de la normativa en los edificios oficiales, Álvarez- Santullano, que también es la responsable de régimen interior, afirma que «en Raxoi se ha aceptado, y se está llevando muy bien, la nueva ley». Añade que se está cumpliendo con un alto nivel de disciplina».