Análisis | Santiago, una ciudad en el punto de mira El atentado de Clangor, las fiambreras de ETA o la bomba que estalló en julio en Caixa Galicia marcan distintos momentos de la violencia de corte independentista
16 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.La obviedad de que no todos los independentistas son violentos es un buen punto de partida a la hora de repasar de qué manera la ciudad de Santiago sale mal parada cuando se trata de llamar la atención por cualquier medio, incluido el desprecio más absoluto ya no hacia el juego democrático, sino hacia la propia vida. En el cómputo de «acciones directas», Compostela lleva años siendo el mejor de los escaparates para peor, escogido concienzudamente por quienes hacen bandera de la violencia, de ahí que una ciudad especial precise de una seguridad especial. Primero fue el extinto Exército Gerrilheiro do Povo Galego Ceive, responsable en el año 90 de una de las mayores tragedias de la historia de Santiago: En la discoteca Clangor murieron tres personas y otras 46 resultaron heridas al estallar una bomba que los terroristas habían introducido en la desaparecida sala de fiestas de A Rocha. Un segundo frente -todavía abierto- es el que mantiene la banda terrorista ETA, que en sus «campañas de verano» ha tenido presente a Compostela mediante la colocación de explosivos de poca potencia en el entorno de la Alameda. La cosa fue a mayores cuando, en marzo del 2001, la policía descubrió que la activista Alicia Sáez había estado viviendo en un piso de la rúa dos Castiñeiros. Rebrote El rebrote de la violencia vinculada a ciertos grupos independentistas que navegan en un mar de siglas cobró fuerza desde finales de los noventa y ha tenido sus efectos más visibles en varias acciones ocurridas en los últimos años. En noviembre del 2001, el objetivo fueron diecisiete camiones que se empleaban en el movimiento de tierras de la Cidade da Cultura, en el Monte Gaiás. Personas que no llegaron a ser identificadas repartieron ochenta y cinco litros de gasolina en artefactos incendiarios de elaboración casera que no llegaron a cumplir su cometido. La quema de cajeros automáticos o la bomba colocada en julio pasado en la oficina principal de Caixa Galicia son otras acciones que han puesto en peligro muchas vidas.