En directo | El uso de la técnica por los escolares El grupo social que domina los nuevos aparatos es el de los menores de treinta años, que han integrado por completo a sus vidas computadoras y celulares
13 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?uena el timbre a las dos y media de la tarde y los alumnos del IES Antón Fraguas de Fontiñas abandonan el centro para ir a comer. Casi ninguno lleva el móvil en la mano, prefieren charlar con sus compañeros. Sin embargo, las nuevas tecnologías están ahí. Un par de ellos escuchan un reproductor MP3, otro grupo se saca fotos con un móvil casi nuevo. Los muchachos están perfectamente familiarizados con estos aparatos que no hace tantos años eran ciencia ficción para la mayoría. Nos acercamos a un grupo de quince chicos y chicas sentados al lado de la puerta del centro. Tienen entre 16 y 18 años y todos tienen un teléfono celular desde hace unos tres o cuatro años. No se trata de teléfonos cualesquiera, son aparatos de la llamada tercera generación. Incluyen cámara de fotos, conexión a Internet, sonido de muy alta calidad y otras prestaciones. ¿Podrían estar sin el teléfono? La respuesta es casi unánime: «No» o «no sabría como hacer» son algunas de las más comunes. Sólo hay una voz discordante, se trata de Diego Vázquez, un joven que cree que tampoco es tan necesario y señala que también tiene «el fijo en casa». Diego se basa en la experiencia personal de haberse quedado sin él y asegura que «no fue nada tan grave». Tienen prohibido utilizar el móvil en clase, «pero a los profesores les suena y contestan; nos ponen de excusa que les llaman 'por motivos de trabajo'». Afirman que gastan entre 20 y 30 euros al mes en llamadas y mensajes, sobre todo mensajes, que es su forma de comunicación preferida. Conocen bien las tarifas, las horas a las que las llamadas son más baratas y los números con los que tienen precios especiales. Las nuevas tecnologías son casi patrimonio de los jóvenes. Una prueba es el respeto que los aparatos infunden en los mayores. «Mi abuela no quiere aprender a usarlo porque dice que da cáncer», explica otro chico. La mayoría reconoce que han enseñado a manejar los móviles a sus familiares. «Mi padre aún escribe los SMS letra a letra», ríe uno. Como buenos profesionales del SMS estos chicos no utilizan la opción de escritura de diccionario, la que forma las palabras automáticamente. Prefieren que cada vez que aprieten una tecla las letras avancen en el orden del diccionario. Usan esta opción porque prefieren el lenguaje típico de mensaje de móvil. El que dice «tq» en lugar de «te quiero», «to2» en vez «de todos» o «qdms ls 8» por «quedamos a las ocho». ¿Por qué esta lengua especializada? Por la velocidad, «se tarda la mitad o menos en mandar un mensaje», y por economía. «Si los SMS son muy largos te pueden valer el doble o más; no pagas por carácter, pero sí por el tamaño total; así ahorramos», explica Diego Vázquez.