Un deseo tranvía

ALEXIS FALCÓN

SANTIAGO

RUN RUN | O |

06 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

EL TRANVÍA, de porte elegante, rápido, silencioso, sin buenos ni malos humos, que el que suscribe llegó a disfrutar en su infancia como el placer de un carrusel, flanqueado por hermosos árboles a ambos márgenes de la vía y de la ría -recuerdo el trayecto por larga y salvaje carretera Ferrol-Neda y su billete con cuentos incluidos susurrados al calor de la madre-, sucumbió, con su naturaleza envolvente, víctima del progreso mal entendido. Ahora, ya entrado el nuevo siglo, el progreso, en su eterno retorno de un paso adelante y dos atrás, entiende que el denostado tranvía -eufemísticamente llamado metro ligero o metro de superficie- es el medio ideal para el transporte urbano, y las dos grandes urbes de Galicia, Vigo y A Coruña, preparan sus proyectos. Santiago, en esto del transporte, va a remolque, elaborando todavía un plan de transporte interurbano ya desfasado antes de nacer. La capital gallega debe entrar en el futuro con su plan de tranvía o metro ligero. Ya no será de madera ni con cuentos incluidos, pero no importa, pido para Santiago un deseo llamado tranvía.