La última gran resaca del año

La Voz D. G. | SANTIAGO

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REPORTAJE GRÁFICO: JAVIER RAMA

Crónica | Noche de movida en Santiago Cerca de 20.000 personas se echaron a las calles en una madrugada animada por el botellón y las cenas de empresa; generaron dos toneladas de basura

23 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El sorteo de la Lotería de Navidad no dejó en Santiago ni una sola razón para las celebraciones, pero a nadie pareció importarle: miles de personas se echaron anteayer a la calle para disfrutar de la que probablemente fuera la última gran noche de movida del año en la ciudad. No faltaba nadie: ni los estudiantes, que ayer iniciaron sus vacaciones navideñas y se despidieron de las clases a golpe de botellón, ni los habituales de las cenas de empresa, que también se hicieron anteanoche muy visibles. Incluso acudieron centenares de jóvenes, que llenaban los trenes procedentes de otras localidades gallegas atraídos por la legendaria marcha compostelana. En total, unas 20.000 personas en la calle, con las que, además, la climatología fue benigna: mucho frío, sí, pero nada que no se pueda combatir con unas copas. Los resultados de tanta fiesta eran evidentes esta mañana. Sólo en la Alameda, los servicios municipales de limpieza recogieron más de 2.000 kilos de desperdicios, sobre todo botellas y plásticos que delataban a los noctámbulos más jóvenes. Trabajo extra para los empleados de la recogida de basuras, que tuvieron que reforzar el servicio: en lugar de los dos trabajadores habituales en el turno de noche, esta madrugada se afanaban ocho operarios. No sólo en la Alameda, sino también en las calles del Ensanche con más locales, como Alfredo Brañas o República Arxentina. Pero las dos toneladas de basura, por otra parte habituales en las noches grandes de Santiago, la gran movida de ayer tuvo otras consecuencias no deseadas: un macetero roto, un par de papeleras quemadas e incluso un intento de prender fuego a una reja plástica que cubre un andamio en la plaza Roxa. Civismo Nada grave, en todo caso, según explica el concejal de Seguridade Cidadá, Xosé Baqueiro: «A mocidade de Santiago é moi cívica, sempre se tende a dar unha imaxe negativa, pero nunha noite como a de onte, con 20.000 persoas nás rúas, non houbo liortas nin incidentes graves». Un mérito que, en parte, puede atribuirse al buen comportamiento de los noctámbulos en general, pero del que también pueden presumir las fuerzas del orden, tanto la policía local como la nacional, que ayer montaron un dispositivo conjunto de vigilancia que resultó ser eficaz. Así pues, la ciudad entera pudo vivir con calma la resaca de la última gran movida del año; queda la Nochevieja, pero para entonces estaremos ya en el 2006.