En directo | Día de la Virgen de Loreto El destacamento de Lavacolla celebró por todo lo alto el aniversario de la patrona de la aviación cuando se cumplen sesenta años del aeropuerto militar
10 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Hace justo sesenta años, el coronel Francisco Iglesias Brage encabezaba una misión que, con el tiempo, sería básica para el desarrollo de la capital de Galicia y para toda la comunidad gallega: poner en marcha las instalaciones militares de Lavacolla sobre las que crecería el actual aeropuerto. El intrépido aviador fue una de las personalidades que ayer se recordaron en la festividad de la Virgen de Loreto, celebrada con la solemnidad que requería la ocasión en el aeródromo militar compostelano. Autoridades civiles y militares, familiares y amigos compartieron una jornada que comenzó con una misa en la capilla de Lavacolla. Pero, sin duda, la parte más entrañable se realizó casi a pie de pista, en una ceremonia en la que el coronel Miguel Ángel Pérez Herrero hizo las veces de anfitrión y explicó que desde 1945 hasta hoy «los lazos de unión entre el Ejército del Aire y Galicia se han acrecentado día a día». La festividad se aprovechó para condecorar a los militares del aeródromo que, durante este año, se han hecho merecedores de un reconocimiento especial por su labor: el sargento primero José Rodríguez López; el cabo Marcos Iglesias Novoa; la cabo María Teresa Quintas Rodríguez; el cabo Luis Parcero Mosteiro; y el cabo primero Lorenzo Díaz. La comitiva civil la encabezaron el alcalde santiagués, Xosé Sánchez Bugallo, y la directora xeral de Interior, María Isabel Durántez. También asistieron a la celebración el director del aeropuerto, Juan Maceira; el comisario provincial de Cuerpo Nacional de Policía, José Luis Balseiro; y el comisario jefe de Santiago, Enrique León. El momento más emotivo llegó cuando se rindió un cálido y sentido homenaje a los miembros del Ejército que perdieron la vida en acto de servicio, con un recuerdo muy especial para los militares de la Brilat que perecieron en Afganistán el pasado mes de agosto. Después de un sonoro «¡Viva España!» sonaron las notas del himno del Ejército del Aire, que comienza así: «Alcemos el vuelo, sobre el alto cielo. Lejos de la tierra, la esperanza nos lleva detrás...». A falta de banda de música, las voces de los militares cubrieron muy dignamente la banda sonora que llegaba al exterior del aeródromo a través de la megafonía. En cuanto el coronel jefe de la Brilat y el coronel Pérez Herrero colocaron una corona de laurel a los pies del cruceiro del aeródromo, los soldados cargaron sus armas y dispararon una sonora salva al aire. Después, militares y civiles compartieron un aperitivo en la cantina de las instalaciones militares de Lavacolla, donde se brindó por la Virgen de Loreto, patrona de la aviación. Hubo un detalle simpático en el patio que casi pasó desapercibido. Cuando los soldados dispararon su salva de fogueo en honor a los muertos, una niña con coletas preguntó: «¿Y a dónde le dieron?». La mujer que estaba a su lado contestó veloz: «Le dieron al aire».