Segunda hipoteca

SANTIAGO

PINCELADA | O |

10 dic 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

USAR EL COCHE en cualquier ciudad suele ser un ejercicio difícil, que incluso puede convertirse en una aventura peligrosa. Los problemas empiezan cuando intentas entrar en la ciudad al mismo tiempo que otros cientos de vecinos de la misma urbanización, que un buen día pensaron que era el lugar perfecto para vivir. La situación se complica cuando ves en el reloj que hoy son cinco minutos más tarde que ayer y que, por tanto, la explanada de Pontepedriña donde siempre hay plazas ya está a tope. Hoy, parte de la ganancia del día se quedará irremediablemente en las arcas de algún aparcamiento de la ciudad. Y todo por no haber sumado a la hipoteca del piso el coste de aparcar cada día en la ciudad o de pagar el alquiler de una plaza de aparcamiento. Información en la página L3