La Armada busca sus reclutas en las zonas más dinámicas de la comarca

Xosé Vázquez Gago
Xosé V. Gago SANTIAGO

SANTIAGO

JAVIER RAMA

La mitad de las personas interesadas en las condiciones de trabajo en el Ejército son mujeres

23 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

«¿Quiere usted alistarse en la Armada?» Esa no es la pregunta que escucharon los vecinos de Ames que ayer se acercaron a la Unidad Móvil de Información de esa rama del Ejército que pasó el día en el municipio. Como aclaró el sargento primero de la Armada y jefe de la unidad Guillermo Cao: «No somos reclutadores a la americana, nuestro propósito es informar y aclarar dudas sobre las condiciones de trabajo en las Fuerzas Armadas». La unidad pasó el lunes y el martes en A Estrada y estará hasta el viernes en Noia. Cao indica que unas 30 personas se acercan en cada jornada al autobús, una cifra que esperan alcanzar en Ames, y que, en contra de cualquier tópico, «más o menos la mitad son mujeres». Cao afirma que las féminas están interesadas en «hacer algo nuevo, que hasta hace una década les estaba vetado». Hoy por hoy suponen un 16% del personal militar. La entrada de las mujeres es uno de los síntomas de la modernización de unas Fuerzas Armadas que «tratan de ofrecer un buen trabajo, con muchas facilidades», y que se alejan definitivamente del estereotipo de «la mili, que te cortaba el trabajo o los estudios». El sargento explica que tiene una consigna clara: «Contar todo». «Aquí no engañamos a nadie, hablamos de las las ventajas y los inconvenientes», por eso la información la dan militares profesionales con años de servicio. Él se alistó en la armada en 1980, y asegura que es un trabajo «apasionante y distinto, en el que puedes ver otros países; aunque te tiene que gustar el barco». En la actualidad las Fuerzas Armadas ofrecen la posibilidad de escoger ejército, especialidad y destino. Esa es, para Cao, una de la claves del éxito de las convocatorias de plazas: «Se busca algo cómodo y cercano a su casa, por eso la gente de Pontevedra suele pedir plaza en el Ejército de Tierra, para quedarse en Figueirido». Otra ventaja es que «los cuatro primeros meses son de formación y, si a alguien no le gusta, puede dejarlo en cualquier momento sin compromiso», por no hablar de la posibilidad de ingresar en la Guardia Civil, o en algunas policías locales y autonómicas. Guillermo Cao señala que, aunque aún existe, «cada vez hay menos vocación». Por eso las Fuerzas Armadas «tratan de ofrecer un trabajo más, pero un buen trabajo que dé salida a buenos profesionales».