Antes padre que alcalde

Emma Araújo SANTIAGO

SANTIAGO

XOÁN A. SOLER

Crónica | Armando Blanco casa a su hija más joven El regidor vivió uno de sus días más emotivos como primer edil: las lágrimas y la voz entrecortada lo traicionaron al oficiar la boda de su pequeña Ana; en el banquete hubo quince platos

12 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?rmando Blanco se desvistió de sí mismo para convertirse ayer en un alcalde muy especial por el simple hecho de oficiar una boda en su ayuntamiento. No era ninguna pareja de moda, sino simplemente Ana Blanco, su hija más pequeña, que contrajo matrimonio con Manuel Nieto ante la mirada cómplice e institucional de un Armando Blanco al que le traicionaron las emociones. Quienes se imaginaban a un coronel de los reales tercios o a un comendador de las múltiples órdenes de las que forma parte se equivocaron. Armando Blanco, con su habitual traje oscuro de chaqueta recta, camisa blanca y corbata de color, se presentó como casi siempre en el consistorio, pero con una sonrisa de cabo a rabo. La que jamás luce en el debate político pero sí en homenajes propios y ajenos y en algún que otro acto institucional. Sólo una persona le ganaba en alegría: la novia, sencilla y elegante, con un guiño a la tradición y un lazo azul en su levita. Las lágrimas llegaron en el momento en que Blanco inició su discurso. Los aplausos de los invitados le sacaron del primer apuro, pero no del siguiente. Terminada su intervención y mientras otra de sus hijas leía un texto sobre el amor, no tuvo más remedio que sacarse un inmaculado pañuelo blanco para enjugarse otro chorro de lágrimas. Entre los invitados se encontraba todo el equipo de gobierno (Parajó incluido), representantes de distintos colectivos vecinales, familiares y amigos de los contrayentes y de sus familias. Trasladada la ceremonia al restaurante, la familia Blanco hizo honor a su fama de buena anfitriona. Los invitados, entre los que se encontraban Fernández Albor, Romay Beccaría y Portomeñe, comieron aperitivos, tortilla de Cacheiras, lubrigante, buey de la ría, langostinos, cigalas, camarones, vieiras gratinadas, almejas a la marinera, rodaballo a la plancha con ensalada sobre concha de hojaldre, sorbete, ternera y cordero con patatas a la antigua y guarnición de verduras, tarta de milhojas y helado artesano de queso relleno de maracuyá. Con semejante postín, nadie salió con hambre del Hotel Congreso.