Bono, en misión especial

Mario Beramendi Álvarez
Mario Beramendi SANTIAGO

SANTIAGO

ÁLVARO BALLESTEROS

En directo | La visita del ministro a Urovesa El responsable de los ejércitos se subió a un vehículo en el campo de pruebas de la empresa y comprobó, como un soldado, lo que significa viajar por los terrenos más accidentados

07 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?ono viajó ayer a Santiago en lo que podría calificarse como una misión especial por muchas razones. Primero, porque no siempre que viene un ministro trae una noticia (ayer anunció de forma oficial que Uro había ganado un concurso de Defensa). Y segundo, porque la visita concluyó con el séquito de autoridades reencarnado en soldados rasos subidos a una especie de tanque de cuatro ruedas y peinando un terreno accidentado. La misión de Bono fue también especial porque en el cuatro por cuatro color verdoso militar no iba un coronel de cuatro apellidos compuestos sino el vicepresidende de la Xunta, el nacionalista Anxo Quintana, cuyas tesis sobre lo que es España y su defensa no son coincidentes con las del ministro. El ambiente de ayer encajaba con Bono como un guante en una mano: la demostración de fuerza y progreso de vehículos profundamente españoles, que son la admiración en muchos países del mundo. Quintana supo sortear algunas connotaciones incómodas que tenía el acto y cuando llegó el turno de su intervención le dio la vuela a una tortilla que era más española que francesa. El nacionalista apeló al orgullo que supone tener una industria puntera «de Galiza» y aseguró que Uro es el ejemplo de que aquí también sabemos hacer las cosas. Tras la intervención del vicepresidente, Bono desplegó todo su gracejo habitual y alabó a Quintana por el uso de un gallego de pronunciación diáfana, que en nada se parece al idioma que ha escuchado en los familiares de su mujer. El ministro, como era de esperar, puso la nota de humor con un argumento pintoresco. Bono deseó a Uro que haga cada vez más todoterrenos para que crezca la empresa y también para que pague más impuestos, de forma que se pueda redistribuir la riqueza. La invertención fue correspondida con un aplauso, que cerró una misión en la que coincidieron la tecnología, el Ejército, España y «Galiza». Así fue de especial.