En directo | Un matrimonio compostelano que trabaja codo a codo Los quehaceres domésticos de Fran García y Luis Ferrán se multiplicaron en el último año con el nacimiento de sus gemelas, por lo que sólo la organización les permite mantener el orden
03 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.En el hogar de Francisca García Gil y Luis Ferrán Anegón la palabra «compartir» es más una necesidad que una cuestión de igualdad de derechos. Con cuatro hijos «o compartes tareas o esto es un caos», comenta Fran, que trabaja fuera de casa al igual que su marido, Luis. «Tenemos una persona interna desde que nacieron las gemelas Laura y Carmen, porque era imposible llegar a todo», explica Fran. Luis reconoce que «la necesidad obliga a repartir el trabajo: hacemos lo que se puede y a veces tienes que sacrificar cosas». La educación, en opinión de Luis Ferrán, y «la forma de ser de las personas es fundamental; yo tengo amigos que con menos hijos no hacen nada y sinceramente lo lamento por sus mujeres», pero «el sacrificio de los dos merece la pena». «Para mí, mis hijos son lo más importante y no me importa restar tiempo de trabajo para estar con ellos». Fran asegura que «Luis es de una familia numerosa, son ocho hermanos, y supongo que eso es un aprendizaje que no tienen otras personas». Cree que «las mujeres también tienen mucha culpa de la falta de colaboración; por iniciativa propia no lo hacen, pero basta con pedirlo y, con el tiempo, se consigue que las cosas de casa y los hijos no sean sólo una obligación de la mujer, sino de los dos». El reparto de tareas no es algo preasignado en el hogar de los Ferrán-García, pero hay especialistas para determinadas cuestiones. «Fran es la encargada de la logística de la casa, ella sabe lo que hace falta, de cuándo hay que comprar ropa o ir a cortar el pelo; yo me ocupo de todo lo que tiene que ver con los bancos y los pagos, pero los niños son cosa de los dos», comenta Luis. En una jornada normal, «siempre que podemos vamos los dos a buscar al colegio a Pablo y Carolina y nos vamos a dar un paseo o a casa; o mientras los mayores están en actividades aprovechamos para ir a comprar, que siempre es más cómodo». Los baños de los niños, las cenas o las comidas son cosa de los dos: «uno baña y el otro prepara cenas y se sienta con ellos para que cenen», apunta Fran. «Mientras uno lee con uno, el otro duerme a los bebés; nos es algo previsto, surge», explica Luis. También el reparto de tareas permite organizar los tiempos libres: «Fran necesita tiempo para ella y yo también para mí. Mi único hobby es el perro, así que cuando puedo lo sacó a pasear solo, ahora estaba bañándolo; y en otro momento yo me quedó con todos para que ella pueda tener su momento. Es sacrificado pero merece la pena». Fran y Luis no sólo comparten tareas, también ideas. Ambos coinciden en que «compartir fortalece la relación de pareja». Luis recomienda a otros hombres que «dejen los egoísmos; esto es un equipo».