Análisis | Un aeropuerto en transformación
25 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?l aeropuerto de Lavacolla abre una temporada decisiva para afianzarse como principal aeropuerto del noroeste peninsular. En lo que se refiere al corto plazo del tráfico de viajeros, lo hace fiándose a la apuesta de las compañías de bajo coste, abanderada por la irlandesa Ryanair y ahora en estrecha competencia con Air Berlin en las rutas alemanas, que esta última sirve vía Palma. También destaca el crecimiento de la oferta de vuelos turísticos, ya que la búsqueda de sol en invierno impulsa la demanda de destinos como Tenerife, Las Palmas, Fuerteventura, Lanzarote, Palma de Mallorca, Málaga y Almería, con un considerable número de frecuencias en vuelos directos a cargo de las principales compañías españolas. El empuje de las dos aerolíneas de vuelos baratos líderes en Europa contrasta con la decepción de Air Nostrum, que deja de operar la conexión directa con París ante la vigorosa oferta de Air France con base en Vigo, entre otras circunstancias a las que no es ajeno el elevado precio de sus pasajes, lo que pudo suponer una merma de la demanda e índices de ocupación poco rentables. Por otra parte, habrá de ser la temporada del despegue del futuro aeropuerto, con el avance de los trabajos del proyecto del nuevo edificio terminal, que habrá de estar terminado antes del 2010, y la ejecución de las obras del centro de control, que modernizará los sistemas de vigilancia del tráfico aéreo en la zona noroeste. Quizá la mejora inmediata más palpable para los usuarios no estará del lado de la pista de vuelos, sino del lado de los accesos rodados a la zona aeroportuaria, ya que por fin AENA se ha propuesto acabar con la escandalosa carencia de plazas de aparcamiento.