Primera movida

| MARGA MOSTEIRO |

SANTIAGO

EL CURSO académico en la Universidad comenzó esta misma semana y, casi al mismo tiempo, se produjo la primera gran movida del otoño. La coincidencia era algo más que prevista por las autoridades locales que duplicaron el número de agentes de la policía municipal con el fin de controlar en la medida de lo posible a los miles de jóvenes dispuestos a no dejarse controlar. Esa noche consiguieron evitar el botellón en el casco histórico, que se celebró en la Alameda, donde no molesta a nadie. La presencia policial pareció ser suficiente para que los locales de la zona vieja cumplieran horarios, exactamente lo que vienen reclamando los vecinos desde hace años. Ahora sólo falta conseguir que también en el Ensanche se cumplan los horarios de cierre. Sólo así se habrá logrado cumplir una normativa vigente desde hace años y que, por ahora, sigue siendo sólo papel mojado.