Intereses

MARÍA GONZÁLEZ

SANTIAGO

A CADEIRA | O |

23 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

LAS DECISIONES de los responsables políticos deberían anteponer el interés general a las reivindicaciones particulares. Pero a menudo las quejas de los particulares tienen un tono más alto que las del interés general, por lo que los gobernantes prefieren acallar las primeras y, contentos todos. Cuando en Galicia se anunció la reapertura del mapa de titulaciones, las universidades se levantaron en pie de guerra reclamando, cada una por distintas razones, carreras que según sus argumentos les correspondían por derecho. Al final, la Xunta decidió que la titulación por la que peleaban las tres instituciones, Comunicación Audiovisual, se iría a las tres universidades. Café para todos y todos contentos. La primavera pasada ocurrió algo semejante. Una oportuna filtración revelaba que las titulaciones del actual sistema universitario se reducirían considerablemente, refundiéndose algunas carreras como Historia del Arte, Humanidades, Ciencias del Trabajo, los magisterios, las filologías y algunas ingenierías. Sin haber un comunicado oficial, los estudiantes -perfectamente aleccionados por sus profesores- salieron a la calle en contra de la eliminación -aunque en ningún momento se habló de que fuesen a desaparecer- de ciertos estudios. Prudentemente, el Gobierno central, que no había dicho hasta el momento esta boca es mía, anunció esta semana que ni Arte, ni Humanidades ni Filología van a desaparecer. Café para todos y todos contentos. Que decanos, profesores y alumnos salgan a la calle defendiendo sus estudios y sus puestos de trabajo es lícito y comprensible. Que los gobiernos lleven a cabo las reformas educativas evitando hacerse pupa electoralmente no lo es. Cuando el próximo informe de la OCDE vuelva a concluir que en España una carrera no garantiza un empleo, volveremos a entonar el mea culpa.