Los marrones de San Caetano

SANTIAGO

CRÓNICAS URBANAS | O |

15 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

HA TENIDO que ocurrir una catástrofe de dimensiones aún desconocidas para que se hable abiertamente de una práctica política preocupante. Me refiero a la destitución de Michael Brown, el fenómeno que hasta el pasado fin de semana estaba al frente de la gestión de los servicios de emergencia que actúan en Nueva Orleans tras el paso del Katrina . Este tipo, con fama de agradable y buena persona, ha resultado ser un zoquete de mucho cuidado, al menos en lo que se refiere a la empresa encomendada, y a poco que la prensa crítica americana ha rascado un poco en el currículo su perfil profesional se ha disuelto como un azucarillo en las aguas desbordadas del Misisipi. ¿Por qué ha llegado entonces a ocupar un cargo de responsabilidad tan bien remunerado? Al parecer, en la campaña electoral se significó por sus apoyos al presidente Bush, que ante la presión popular y la evidencia de su error ha optado por cargárselo, en una reacción muy similar a la que tuvo Nixon cuando el Watergate. Pero en el fondo me preocupa poco lo que pueda ocurrir en la Casa Blanca. Lo que me inquieta es la cantidad de personajes que, como Brown (marrón en inglés), inauguran estos días despacho y sueldo en San Caetano. Y en todos los que salieron de allí jocundos sin que se les viera el plumero.