Natalidad

| MARGA MOSTEIRO |

SANTIAGO

QUE LA incorporación de la mujer al mundo del trabajo fue determinante para variar las tablas de natalidad de nuestro país lo sabe todo el mundo, pero que una incorporación sin precariedad permite recuperar los índices de natalidad no parecen haberlo captado todavía los responsables en esta materia. Las mujeres no han renunciado a ser madres, pero sí lo han hecho a ser madres sin un respaldo económico propio. La realidad actual ya no es la de mujeres que son madres y renuncian a su vida profesional, sino la de mujeres que manteniendo su vida profesional y personal optan por ser madres. Por eso, las políticas no pueden ir encaminadas a que la mujer vuelva al hogar para tener hijos, porque no están ya dispuestas a ello. Ahora, padres y madres, comparten la responsabilidad de cuidar a los hijos, por eso las políticas tienen que ir dirigidas a ayudar a ambos. La realidad es diferente.