DE TRACA | O |
09 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.JOHN Lennon está vivo. El ejercicio de resurrección corresponde al mismísimo Paul McCartney. La mano izquierda de Lennon en el más mítico (y mitificado) grupo de la música popular asegura que todavía escucha la voz del autor de Imagine cuando compone sus nuevas canciones. La revelación, evidentemente, no pasa de ser un guiño metafórico para los seguidores de la banda de Liverpool. Está bien. Siempre es preferible rememorar al genio que desempolvar viejas grabaciones cacofónicas de valor discutible. Salvando las distancias, el milagro musical asocia al bajista de los Beatles con ese camarero manchego que presume de haberle servido el desayuno al Todopoderoso en la barra de un bar de carretera. El hostelero realiza un descripción de su cliente muy ajustada a la iconografía conocida por todos. Su relato ahogado entre sollozos en los programas televisivos del corazón evidencia que la imaginación del ser humano es ciertamente inescrutable. Pero ninguna de estas referencias milagreras resiste la comparación con la obra del empleado de banca compostelano que protagonizará uno de los mayores juicios de esta ciudad acusado de desplumar a unos ahorradores para multiplicar los réditos de otros. Un santo con devotos seguros.