Saturada por decreto

| MARGA MOSTEIRO |

SANTIAGO

El AYUNTAMIENTO adoptó el pasado mes de mayo la decisión de declarar zonas saturadas para el ocio nocturno a diez calles de la ciudad. La medida, que ha estado desde su anuncio rodeada de polémica, se presenta como una forma más de luchar contra el ruido nocturno. Tanto los que se muestran a favor de la medida como los que la rechazan tajantemente coinciden en que las zonas saturadas no reducirán el problema. Incluso podría agravar la situación y extenderla a otras zonas de la ciudad. Para controlar realmente el problema del ruido debe seguirse con la dinámica de sancionar a los empresarios que incumplen las normas, cerrar aquellos establecimientos que mantienen sus puertas abiertas fuera del horario fijado en sus licencias y, sobre todo, controlar el botellón que día a día crece en la ciudad y que, por cierto, ya fue atajado en otras ciudades gallegas y españolas.