CON LUPA | O |
24 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.QUE NO ME DA la gana. Que no estoy dispuesto a soportar por más tiempo esta manga ancha que tiene el Ayuntamiento con quienes atentan contra el descanso de los vecinos. Tranquilos, que no vamos a hablar de bares. Vamos a hablar de la movida celestial, de esa asquerosa manía que tienen algunos tipos de anunciar que están en fiestas llenando el cielo de bombas ¡a las cinco de la mañana! No lo oculto, nunca me ha gustado la pirotecnia sonora, a ninguna hora. Pero si hablamos de madrugada, la Ley me ampara. Me quedo con la boca abierta con los fuegos de lucería, pero odio profundamente el ruido de los cielos, siempre en honor de un santo. Lo de bombardear a las cinco AM no tiene perdón de Dios. Ocurrió hace sólo unos días y les juro que a punto estuve de levantarme de la cama y así, en pijama corto, salir pintando hacia el fogueteiro para acabar, seguramente, detenido. En Santiago somos especialistas en precintar locales de copas. De vez en cuando, al concejal del ramo le entra el ataque de celo profesional y se dedica a clausurar tugurios a diestro y siniestro. ¿Y no se toman medidas contra las comisiones de fiestas que maltratan el descanso de los que trabajamos, incluso, en agosto? ¿Dónde están los horarios? Maldigo la mecha del chisqueiro que plantó los foguetes que ¡a las cinco de la mañana! me sacaron de un sueño en el que todavía estaba de vacaciones.