PINCELADA | O |
18 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.DURANTE el invierno ya se veía venir un verano cargado de incendios forestales. La escasa, escasísima, lluvia registrada durante el frío invierno, permitía vislumbrar que los equipos de extinción de incendios tendrían trabajo extra. Pese a la evidencia, las medidas preventivas, en el caso de ponerse en marcha (cuestión que dudo), no han servido para nada o para casi nada. Los montes gallegos se consumen día a día y los servicios de extinción de incendios luchan con los medios disponibles para hacer frente al fuego provocado que se enriquece con la maleza acumulada en los montes durante los últimos meses e incluso años. Sería absurdo pensar que los fuegos se producen espontanéamente al coincidir altas temperaturas con un monte abandonado, pero lo que sí es evidente es que su estado contribuye a empeorar la situación. Hace sólo unos días presencié el inicio de dos incendios en la ría de Arousa, donde muchos compostelanos pasan estos días de descanso estival. Los dos comenzaron coincidiendo con la marcha de los dos hidroaviones que lucharon toda la mañana contra otro incendio en la zona. Coincidencia u oportunidad. ¿Qué mueve a una persona a disfrutar con la destrucción?. No podrá recalificar el terreno, tan alto es el beneficio de la madera quemada.