Animación

M. BECEIRO

SANTIAGO

RUN RUN | O |

17 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

VIENDO LAS grandes concentraciones de turistas en el Obradoiro, A Quintana o Praterías, o las procesiones de lo mismo en las calles del casco viejo, con las terrazas de los cafés hasta la bandera, renueva uno últimamente la nostalgia de aquella quietud en los veranos compostelanos de no hace muchos años. Todo aquello no es más que evocación de un paisaje urbano al que los avatares sociales y políticos le han mudado su destino inicial, para bien o para mal. Santiago es hoy no sólo uno de los mayores focos de atracción turística de Europa e importante ciudad de congresos, sino también una de las ciudades de España con más gancho de atracción comercial. Ante esta evidencia, a los nostálgicos de aquel sosiego composteleno no nos queda más remedio que adaptarnos a la nueva realidad y a estos veranos salpicados de animación callejera. Adiós para siempre, pues, a los veranos de calles desiertas. Propuestas como el Festiclown, el Festival D¿Gorra o el Feitoamán le han conferido a la ciudad el aspecto de cualquier ciudad europea de esas que, desde hace muchísimos veranos gozan de un paisaje urbano plagado de espectáculos. Pero cuidado con el celo animador, porque en algunas, como Edimburgo, están alarmados porque la cosa se ha sobredimensionado.