La lluvia de agosto enamora

La Voz

SANTIAGO

IAGO VIANA

Patio de vecinos Los peregrinos que llegaron ayer estaban encantados viendo llover en Santiago

08 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Entre otras muchas cosas, si algo diferencia a los peregrinos de los residentes en Santiago, aunque siempre hay excepciones, es la pasión por la lluvia de estos últimos. Por eso ayer, una mañana de agosto con niebla y llovizna, los más sonrientes eran los que venían de fuera. Ana Calvo, que llegó acompañada de dos amigos desde Luarca, aseguraba que «si en Santiago no lloviese no sería Santiago». Sus compañeros, Mamen Barroso y Juan Bausa, coincidían en que después de unos días tan calurosos se agradece la lluvia. La experiencia de estos tres toledanos ha resultado estupenda, quizás, como ellos dicen: «por haber escogido el Camino Primitivo en lugar del Francés, mucho más tranquilo y familiar». Dos vascos A Tomás Garita y Lorgio Obregón les costó tres años llegar a Compostela, pero fue por decisión propia, ya que quisieron dividir la ruta Roncesvalles - Santiago en un cómodo plazo de tres etapas. A etapa por año. Ayer, por fin, alcanzaron Compostela, en donde a pesar de lo que les costó llegar no podrán quedarse mucho, ya que esta misma mañana parten hacia Vizcaya, ciudad en la que residen. Los dos reconocen que la experiencia del Camino engancha y que la pérdida de noción del tiempo es perfecta para desconectar. Aseguran que la zona que más le ha gustado es la de Navarra. «En Galicia está todo muy masificado», aseguran. Y una catalana Eli llegó sola y feliz, pero el camino de esta barcelonesa no fue fácil. Según ella el problema fue la rodilla, aunque según su médico la cabeza, por lanzarse a una aventura así con su poco peso. Eli reconoce sin complejos que no es una peregrina en toda regla, ya que se vio obligada a hacer trampa debido a esos problemas, «tuve que coger autobuses pero conseguí hacer los cien kilómetros». La razón de emprender la aventura fue una mezcla de tiempo libre y pasión por Santiago, así como la necesidad de meditar qué hacer con su vida, tras unas prácticas «decepcionantes» que la hacen dudar de continuar la carrera de periodismo.