VOZ EN OFF
06 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.ACTUACIONES urbanísticas de gran calibre en Santiago topan de frente con los intereses de los vecinos, que no quieren asistir como convidados de piedra a la expansión de su entorno vital más inmediato sin ejercer sus derechos. Ocurre en Castiñeiriño con el plan de vivienda pública y ahora se produce un estallido con todas las de la ley Cornes. Son casos diferentes, pero en ambos la Administración -y en el segundo también Renfe- chocan con ciudadanos empeñados en hacer valer sus razones. Y son capaces de complicarles las cosas hasta límites imprevisibles. La decisión de un juzgado de imputar al ex presidente y un directivo de Renfe por el caso de Cornes es, sin ánimo de prejuzgar nada, un indicio serio de que no se tuvo en cuenta a los herederos de los terrenos. Ahora el daño puede ser mayor si se frena el desarrollo urbanístico de la zona, pero de eso también son víctimas los vecinos.