SALGUEIRIÑOS
05 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.COMO TODA obra de similares características, la reforma de Mestre Mateo resulta un suplicio para vecinos y conductores. Lo único que cabe en una actuación de este tipo es acertar con las soluciones de tráfico, lo que significa reducir el grado de resignado cabreo de los conductores; causarle las menores mermas a los comerciantes y residentes; e imprimir la máxima velocidad a los trabajos. Superado el trance, Mestre Mateo pasará a constituir una aportación esencial para la ciudad, con un escenario urbano transformado y la desaparición de las largas colas de antaño entre Vidán y Rosalía de Castro. Es decir, que es cuestión de paciencia y de que todas las empresas involucradas colaboren. Parece inaudito que Telefónica tenga que quedarse a dos velas, provocando un serio parón de la obra, por carecer del necesario suministro de fibra óptica. Pese a todo, empieza a verse el final del túnel.