CRÓNICAS URBANAS | O |
30 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LOS resultados electorales y las circunstancias del recuento se han llevado por delante todos los debates previos a la cita con las urnas, pero pronto se empezará a hablar de nuevo de las acciones de gobierno, y especialmente de aquellas que chirríen dentro de la coalición. Una de ellas, la que más se trató en la campaña -en los medios más que en los bares- es la del traslado de la Consellería de Pesca a Vigo. Pues con todo el pescado vendido, se puede decir que la promesa de Pérez Touriño disgustó mucho a Sánchez Bugallo; en Vigo, la gente no se echó a la calle para celebrar el anuncio (PSOE y BNG tienen otro asunto de más calado que resolver allí); y además, permitió al PP local justificar unos resultados aceptables en la capital que, por cierto, seguirían sin darle la tan ansiada alcaldía. La necesidad de un acuerdo en la Xunta debería desactivar una iniciativa de dudosa efectividad que desagrada a los socios del gobierno municipal compostelano, pionero y abanderado del pacto progresista. Y que conste que me gusta la idea de especializar a cada ciudad gallega en su sector de referencia, pero hay que tener en cuenta que precisamente en Santiago somos expertos en lealtad institucional. ¿Acaso se le ocurriría a la Citroën hacer las cajas de cambio de sus coches en el polígono del Tambre? No tendría sentido.