PINCELADA
17 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.MÁS DE siete mil personas de la tercera edad viven solas en Santiago. Los programas municipales dirigidos a atender sus necesidades son más bien escasos y sólo llegan a un porcentaje reducido y con necesidades básicas urgentes. Para todos aquellos que no precisan de la ayuda social en su día a día casi no hay nada. Dentro de este amplio colectivo hay personas que mantienen la vitalidad y las ganas de participar en actividades y programas que son organizados directivamente por ellos. Estoy pensando en la Asociación de Aboas de Pontepedriña, que desde un pequeño local en los bajos del barrio realizan una labor admirable para conseguir que la soledad no mine las vidas de sus socias. Personas como las del mencionado barrio son las que hay en otras zonas de la ciudad y, quizás desde el Concello, debería pensarse en algún método para promover su participación.