La esperanza de los ciudadanos

DAVID GIPPINI

SANTIAGO

ENTRE LÍNEAS | O |

16 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

YO NO SÉ quién será el próximo presidente de la Xunta, ni qué partido ganará las elecciones el domingo. Lo que sí tengo cada vez más claro es que pocas cosas hay más aburridas que una campaña electoral. Al margen de preferencias políticas y/o personales, el espectáculo de los candidatos ofreciendo el maná y la tierra prometida a cuanto paisano se le pone por delante resulta difícil de soportar. Más aún si viene acompañado, como es habitual, de alguna musiquilla machacona que parece concebida para alienar al personal, razones suficientes para que cada vez más ciudadanos no quieran saber nada de la política. Y menos aún de los políticos. Pero todavía hay esperanza. En Santiago hemos tenido un buen ejemplo de ello esta semana con la visita de la norirlandesa Betty Williams. Una mujer que trabajaba de recepcionista en Belfast y que un buen día decidió ponerse manos a la obra para hacer aquello de lo que los políticos de su país no eran capaces: acabar con la violencia. Tres décadas después, Irlanda del Norte vive en paz, en parte gracias a la labor de Betty Williams y de personas como ella, aunque otros se colgaran las medallas. Visto así, a lo mejor no importa tanto quién gane las elecciones el domingo.