PINCELADA | O |
01 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LA CONSTRUCCIÓN seguirá siendo, a juzgar por la previsión del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Santiago, el motor del desarrollo económico de la ciudad. En el nuevo Plan Xeral de Ordenación Municipal se reserva espacio para construir 35.600 viviendas. Buena parte de estas viviendas serán protegidas, es decir, aquellos que adquieran la vivienda no podrán tener otra y estarán obligados a vivir en ella. Por tanto, a priori, serán residentes en Compostela y vendrán a incrementar el censo de población de la capital gallega. Todo ello, sobre el papel, claro; porque la realidad de los últimos años ha venido a demostrar que la entrega de las llaves en varios polígonos públicos de la ciudad no ha supuesto grandes alegrías para el padrón municipal. Alegrías que, en cambio, siguen llevándose los de los ayuntamientos del entorno. El problema de la fuga de ciudadanos sigue sin solución, pese a los cambios articulados en las políticas de vivienda de la ciudad. Quizás sea el momento de preguntarse por qué los jóvenes siguen marchándose a Teo, Ames y Oroso para adquirir un piso y por qué rechazan formar parte de alguna de las cooperativas de viviendas protegidas de la ciudad y optan por emigrar a otras localidades cercanas.