PINCELADA
26 may 2005 . Actualizado a las 07:00 h.RESPETAR los derechos al descanso y al ocio al mismo tiempo y en el mismo lugar es, según muchos, una misión imposible. Hasta hace poco estaba casi segura de que se podrían compatibilizar ambos derechos, sin embargo, cada vez estoy más convencida de que el acuerdo será imposible. Los vecinos necesitan dormir, porque al día siguiente de una noche de movida el despertador también suena. Los hosteleros precisan mantener abiertos sus locales, porque los clientes no llegan hasta después del horario de cierre. Los jóvenes y los no tan jóvenes cambiaron sus costumbres y ahora salen más tarde. El acuerdo entre los tres intereses es realmente difícil. La declaración de zona saturada quizás no sea la solución definitiva. Pero si a ella se suma el control de la insonorización y del cumplimiento de horarios quizás las costumbres vuelvan a cambiar y se adelante la hora de salir y de llegar a casa. Ilusa.