La DGT instala en A Rocha cámaras de control de tráfico

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No se trata de radares fijos, sino de elementos de vigilancia de la circulación Las imágenes llegarán a la sede central y a la sala de pantallas de Raxoi

28 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?a instalación de cámaras en la pasarela situada frente al concesionario Audi de A Rocha motivó ayer algunas sorpresas, sobre todo de conductores convencidos de que se había comenzado a instalar uno de los 53 radares fijos anunciados para Galicia por el director general de Tráfico, Pere Navarro. Sin embargo, según confirmó el concejal Xosé Baqueiro, los temores son infundados. Es cierto que son cámaras lo que cuelga de la pasarela, pero no de control de velocidad. Se trata de unos dispositivos contemplados en un convenio firmado entre la Dirección General de Tráfico y el Concello de Santiago. La DGT pone las cámaras y el Ayuntamiento se encarga de instalar una canalización de fibra óptica. Las imágenes obtenidas llegarán directamente a la sala de control de la dirección general en Madrid y, a la vez, a la sala de pantallas de la Policía Local en Raxoi. Así será posible conocer en todo momento si la circulación es fluida o hay retenciones e informar en tiempo real a través de los servicios habituales. El convenio contempla otro punto de vigilancia en San Lázaro y el Concello por su cuenta instalará otra cámara más en la praza Roxa. Según la información que maneja el concejal Baqueiro, ningún punto de Santiago figura entre los lugares elegidos por la DGT para instalar radares fijos, aunque sí una ubicación por determinar que se encontraría en algún punto del recorrido de la Nacional 550 entre Santiago y Ordes. Eso no quita, no obstante, que operen los radares móviles como lo vienen haciendo, por sorpresa y sin previo aviso. El director general de Tráfico, Pere Navarro, recordaba la semana pasada en Santiago que la velocidad inadecuada es una de las primeras causas de accidente. Sólo en Galicia -indicó- hay cuatrocientos conductores cada día que superan los límites establecidos en las carreteras interurbanas y que, consiguientemente, aumentan las posibilidades de sufrir un siniestro. En principio, la intención es que los radares fijos empiecen a funcionar hacia la segunda mitad del año; serán trece nuevos controles fijos de velocidad en las carreteras gallegas en el 2005; otros dieciséis en el 2006; y una tacada de veinticuatro en el 2007. El director general de Tráfico insistió en que los radares estarán perfectamente señalizados «porque no se trata de recaudar, los radares tendrán una labor preventiva y disuasoria».