El año pasado se benefició de 25 procedentes de otros hospitales gallegos y 17 del exterior Falta de donantes y más medios en otras comunidades dificultan mover la lista de espera
28 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?n órgano recibido el 31 de marzo fue el último que se trasplantó en el Clínico. En todo el mes de abril no ha llegado a la Unidade de Transplante Abdominal (UTAB) del centro ningún riñón, hígado ni páncreas para injertar en alguno de los pacientes que están en lista de espera. Dos son las causas que explican esta falta de actividad, que se ha dado muy pocas veces en los últimos años: la principal, la falta de donaciones de cadáver en Santiago; pero también la procedencia de menos órganos del exterior debido a que en otras comunidades autónomas limítrofes aumentan los medios asistenciales para injertar y utilizan los órganos de sus donantes. El año pasado, el Clínico recibió órganos de fuera de Galicia en 17 ocasiones: en 11 a través de vuelos contratados, y en 6 en vuelos regulados. Además, y según datos facilitados por la dirección del complejo hospitalario, en otras 25 ocasiones los hígados y riñones llegaron en transporte de ambulancias. Más excepcionalmente se utiliza para transportar órganos un helicóptero de urgencias, aunque el año pasado no hubo este servicio. Poco tiempo de margen Para tratar de aprovechar al máximo las oportunidades que se presentan, el hospital tiene contratado un servicio aéreo exclusivo. Se utiliza para trasladar al personal a realizar la extracción de órganos, y traerlos para después injertarlos en Santiago. Cuando se presenta una oportunidad se desplaza un equipo de dos cirujanos y dos profesionales de enfermería de quirófano, que llevan consigo una nevera especial de grandes dimensiones para conservar los órganos, y una maleta con el material quirúrgico necesario. Esta misma dotación se desplaza también cuando la extracción se realiza en otro hospital gallego. El complejo hospitalario ha renovado el contrato con el avión al que encarga el traslado de los órganos y el pesonal que realiza las extracciones. Mientras realizan el desplazamiento, en el hospital se pone todo en marcha y se prepara al posible candidado a ser trasplantado, para ganar el máximo tiempo posible, pues el período de margen para realizar la operación no es elevado. El cirujano Evaristo Varo, de la Unidade de Transplante Abdominal, señala que cuanto menos tiempo transcurra desde que un órgano esté fuera de un cuerpo hasta que vuelva a ser injertado es mejor para garantizar el éxito del trasplante. Sobre todo si la persona donante es de edad avanzada. A partir de las 12-15 horas empieza a ser peligroso realizar el trasplante. El Sergas se esfuerza por incrementar los trasplantes en Santiago, sobre todo desde 1994, cuando en el antiguo Hospital Xeral se realizó el primero de hígado, lo que provocó poco después crear la UTAB, también el hospital de Galeras, que incrementó los medios al trasladarse para el Clínico. Pero si no hay órganos, los medios y el personal cualificado no se rentabilizan como se quisiera.