En una década murieron trece personas en accidentes en A Sionlla

Margarita Mosteiro Miguel
Marga Mosteiro SANTIAGO

SANTIAGO

ALVARO BALLESTEROS

Los siniestros coinciden en un tramo de poco más de un kilómetro con límite de velocidad En el mismo periodo, los heridos graves fueron diecisiete, y catorce resultaron leves

11 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

?a historia se repitió ayer. Poco después de las diez de la mañana, los vecinos de A Sionlla volvieron a escuchar el sonido del helicóptero, las sirenas de las ambulancias y de los bomberos y de los equipos de Guardia Civil y Policía Local. Uno de los vecinos que ayer seguía los trabajos de los equipos desde el arcén se lamentaba de lo sucedido y aseguraba que ya había presenciado varios accidentes. «Sempre é o mesmo, cando sonan as sirenas, xa sei que foi por aquí», comentaba uno de los vecinos de A Sionlla. En la hemeroteca de los periódicos se recogen trece víctimas mortales en los dieciséis accidentes acontecidos en los últimos diez años. En el mismo periodo, otras diecisiete personas resultaron heridas graves y catorce, leves. A la casi veintena de accidentes contabilizados hay que sumar los de daños materiales. Un residente, cercano al lugar del siniestro de ayer, recordó ayer que en 1996 se llegó a amenazar con movilizaciones después de que la carretera se cobrara la vida de un padre y su hijo, vecinos de Santiago. «Pero todo quedou en nada». El único cambio significativo desde entonces ha sido la colocación de un cartel que limita la velocidad pero que pocos conductores respetan. Una mujer, residente en una de las casas de la carretera reconoció que «nin siquera nós imos a 50». Recientemente, se eliminó un carril de vehículos lentos con el fin de reducir la velocidad, pero ni una ni otra medida parecen haber sido suficientes para reducir los accidentes. El tramo es de poco más de un kilómetro. Comienza pasada la gasolinera y termina medio kilómetro después del colegio público. Una recta, la de Finsa, seguida de un par de curvas para terminar en otra recta, después del colegio. Todo a 50, pero en la que se circula a cien kilómetros por hora e incluso a bastante más.