CON LUPA
07 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.COMO DIRÍA alguno, «sin tempo non era». Nos enteramos de que por fin, después de catorce años, ya hay fecha para que comience el juicio por el caso Pastor, un asunto muy complicado, sí, pero que no justifica un retraso tan largo ni de broma. Por muchos que sean los folios y cientos los testigos, catorce años son un período larguísimo; piensen si no: Cuando estalló el asunto sólo hacía dos años que había caído el muro de Berlín; faltaba un año para que Barcelona fuese sede de los Juegos Olímpicos y Sevilla de la Expo 92; la Xunta todavía no había inventado el Xacobeo -otra cosa eran los años santos-; y el entonces alcalde Estévez todavía no había acabado de diseñar el impulso que hizo de Compostela la ciudad que hoy es. Unos cuantos se han muerto, literalmente, esperando. Y después habrá quien se molesta cuando decimos que la Justicia es lenta. Claro, más duró la guerra de los cien años.