?l haber desviado la circulación por Valle-Inclán ha sido necesario habilitar dos carriles, uno de subida y otro de bajada, en la Costa de San Domingos. Y ahí sí que se ve que los compostelanos tendrán que cambiar sus hábitos de años. Debido a lo estrecho de esta vía, los carriles provisionales ocupan ahora terreno que antes era de las aceras. Para los peatones se han construido sendas pasarelas de madera, convenientemente protegidas y señalizadas que, sin embargo, casi no se usaban ayer por la tarde. Y eso sí que es un problema serio, porque el tráfico se encuentra con el obstáculo de los caminantes que ni se dan cuenta de que están circulando por donde no deben. La propia Policía Local se encargará en los próximos días de recordar los cambios. Otro punto complicado es el cruce entre San Roque y la terminación de Valle-Inclán. Ahí, justo frente a la papelería Nidia, hay un stop que obliga a parar a los coches que suben, procedentes de Loureiros y la zona trasera de San Roque. El paso de peatones es muy frecuentado y las subidas y bajadas -con preferencia- por Valle-Inclán son constantes, así que habrá que armarse de paciencia, sobre todo a las horas punta. Durante la tarde de ayer, los autobuses números 1 y 2 subían perfectamente por delante del colegio La Salle. Uno de los temores es que la nueva dársena de autocares sea utilizada para los «momentitos» de los automovilistas, algo que se intentará evitar como sea.