VOX POPULI | O |
06 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.EMPIEZA un nuevo año y con él llegan los propósitos de una nueva vida. Quien más y quien menos ha dedicado unos minutos del 2005 a pensar qué cosas debe cambiar. Mientras cada uno se consuela como puede y mira la paja en el ojo ajeno, la vida sigue a trompicones, con colas para ver Alejandro Magno y con el corazón encogido por las imágenes que nos llegan de los maremotos. Y para aquellos que sólo padecen de males veniales, hoy llega la milagrosa cura disfrazada de tarde de rebajas y café con leche con ración de cotilleo. Los niños devoran sus juguetes y los padres piensan cómo sería su existencia si la cuesta de enero fuese como la marca del perfume que derrite el alma de la persona amada. La clase política suspira con una victoria electoral mientras los electores desean campañas tranquilas y constructivas. Santiago sueña con otro Xacobeo, con más turistas y vuelos a Londres al precio de un par de raciones de pulpo en el Franco. Calderón creó a Segismundo para hablarnos del sueño de la libertad y Cervantes nos regaló el mejor tratado con el mismo telón de fondo. Con tanta oferta de anhelos, el 2005 bien podría ser el año para que todos dejemos de soñar despiertos. En caso contrario aún nos queda el 2006. Eso espero, por mi bien y por el de la humanidad.