A CADEIRA | O |
29 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.SE VA, y con él el aluvión de peregrinos, las vieiras, los rosarios y los caminantes polvorientos. Mañana la Puerta Santa echará el candado y hoy mismo Manuel Fraga actuará como delegado regio en la Traslación del Apóstol -si les ha sonado a chino esto último no se preocupen-. Se va pero en menos de lo que esperemos está aquí de nuevo, con más anuncios a bombo y platillo. Termina el 2004 y muchos se alegrarán de decirle adiós. Otros reconocerán que ha sido su año y se despedirán con cariño. Las esperanzas están ya puestas en los 365 días del 2005. Qué sería de nosotros sin esos pequeños puntos de inflexión en los que nos prometemos cambiar, mejorar, cumplir objetivos y ser pacientes. Se va y con él los seis millones de visitantes de Pérez Varela, el fatídico 11-M y la victoria de Bush. Al final lo celebraremos como siempre -¡si hasta Ana Obregón vuelve a retransmitir las campanadas!-. Acordándonos algo de las víctimas del maremoto y mucho de la hipoteca, del último descalabro sentimental o de la escasa salud de la abuela. Qué incuestionable arranque de lucidez tuvo Julio Iglesias cuando se le ocurrió decir aquello de: La vida sigue igual!