Un día es un día

SANTIAGO

PINCELADA | O |

08 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

CON LA llegada de las fiestas navideñas llegan también las recomendaciones de todos los años. Se oirá aquello de adelantar las compras de alimentos y de cambiar los menús para eludir la subida de determinados productos. Todos escuchamos con atención tanto el primero como el segundo consejo y hacemos la promesa de seguir la recomendación. Pero, llegado el momento, ni adelantamos la compra ni sustituimos el bacalao con coliflor por otra receta. Tampoco evitaremos adquirir a precio de locura algún marisco. Pero, en cambio, nos diremos, a modo de consuelo, aquello de «un día es un día». Aunque atendemos con extremada atención la recomendación de analizar muy bien los regalos que los Reyes Magos traerán a nuestros hijos, lo cierto es que, llegado el momento, la amnesia se apoderará de nuestras mentes y la larga lista de peticiones se nos quedará corta. Después de todo, un día es un día. Cuando por fin pasen los próximos veinte días y nuestras economías estén ante la temida cuesta de enero, volveremos a repetir la promesa de no caer el próximo año en la tentación del consumo navideño. Pero, entonces, llegarán las rebajas y no podremos evitar escuchar y decir, una vez más, aquel mensaje de consuelo: «Un día es un día».