Por fin la plaza Roja

FERNANDO ADOLFO DE ABEL VILELA

SANTIAGO

TRIBUNA | O |

01 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

UNA GRAN notocia para muchos: por fin podremos pasear de nuevo por la plaza Roja. Las actuaciones de reurbanización, no sin tiempo, parece que se acaban. Mis pies volverán a pisar allí, pero lo harán con más cuidado que antes, porque no son tontos y saben que debajo de ellos descansan ahora miles de duros montados sobre ruedas, lo cual es al parecer santo y seña del nuevo Santiago, de nuestra jacobea y coqueta ciudad. Ahora es el turno de las expectativas: de los vecinos, que tendrán que corroborar que las obras no se guardan bajo la manga efectos colaterales sobre sus viviendas; de los comerciantes, quienes sin duda esperan ansiosos el retorno a tiempos mejores, sin excavadoras ni barro pero con clientes; de los conductores de autobuses, que habrán de cogerle la medida a la vía de servicio; de los adjudicatarios del aparcamiento, que esperarán comprobar que somos gente cívica y europea capaz de pasar por caja; de la ubícua oposición municipal, que ansiará encontrar el petróleo que busca en el mar del expediente administrativo de la obra. Fíjense ustedes: hasta es el turno de quienes casi nos hemos olvidado de que la plaza existe. Que todo ello sea para bien y que dure más que aquella cosa del láser que acabó abandonado en el Polígono del Tambre.