PINCELADA
04 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.RESULTA extraño que ahora sea tan supuestamente fácil precintar un local por incumplir una ordenanza o por saltarse a la torera los horarios de cierre y de apertura. Qué pasaba hasta no hace mucho. Los agentes de la Policía Local cumplen las órdenes ahora, pero también las cumplían antes. Ellos quedan libres de toda sospecha. Por eso, cabe preguntarse qué ha cambiado en el Concello para que ahora se dicte una orden de cierre y se ordene su ejecución; y, además, lo más importante, se ordene vigilar que el precinto siga en su sitio todas las noches. La decisión parece buena, sobre todo porque no parece justo que la mala actuación de unos pocos hosteleros salpique la reputación de aquellos que cumplen con las normas y trabajan dentro de la legalidad. Si la nueva actitud del Concello se mantiene es posible que se logre el equilibro entre el derecho al descanso y el derecho a la diversión.