Crónica | El conflicto de la guardería de Milladoiro cumple un año Doce meses después, los padres con niños inscritos en la escuela infantil se sienten engañados por la Xunta y cuestionan la labor de información y control de Familia
27 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?l 27 de septiembre del 2003 marcará definitivamente un antes y un después en la intensa historia de la población de Milladoiro, un barrio más populoso que muchos municipios gallegos y que un día se despertó con el síndrome del Gran Hermano que Orwell describió en 1984 , y que cobró la forma de cámaras de vigilancia en la escuela infantil de Milladoiro. A diferencia de la novela y del concurso televisivo que ha adulterado el mensaje orweliano, los extras de tantas imágenes no eran conscientes de las grabaciones. De hecho, a día de hoy aún no han visto ninguna. Semejante situación, aderezada con un gobierno de coalición de PSOE y BNG, y aliñado con la cónyuge del ex alcalde popular José Astray como ojo que todo lo ve, se convirtió en un largo culebrón que ayer estuvo de aniversario. Doce meses después, lo que comenzó con una denuncia pública se fue convirtiendo en un largo proceso de tensión entre el gobierno local de Ames y los padres contra Teiraboa, que recibió nuevas críticas de índole laboral y también de falta de información sobre el funcionamiento del centro y el cuidado de los niños, más de cien. Las cámaras de vigilancia sirvieron también para crear por vez primera una asociación de madres y padres del centro. Este colectivo comenzó pidiendo explicaciones. Con el paso del tiempo, tal demanda de información se transformó en una crítica abierta a la Consellería de Familia. Coincidiendo con el cumpleaños de las cámaras, la asociación no ha querido que la fecha quedase en el olvido: «Os nosos fillos son víctimas de débedas políticas e persoais que os deixan a eles nun segundo plano, sen que haxa unha administración responsable e consecuente que asuma a súa protección», sostienen. Lo que comenzó con la detección del sistema de videovigilancia fue evolucionando en un conflicto que llegó a los tribunales tras la orden dictada por el Concello de Ames a Teiraboa para abandonar el edificio de la guardería, unas dependencias municipales construidas y cedidas por el anterior gobierno, presidido por Astray, marido de la presidenta de Teiraboa, Asunción Varela, y en las que abrirá en breve una guardería del Concello. Los 365 días transcurridos tampoco han servido para averiguar qué pasó con las cintas, qué imágenes y conversaciones tenían, quién las escuchó y por qué se colocaron. Tantos interrogantes, como los mandamientos, se pueden resumir en dos: ¿Quién controla al controlador? ¿Y al controlador del controlador?