Apuesta por una mayor apertura del partido a la sociedad y a los afiliados compostelanos Pretende crear 49 comités territoriales para estrechar el contacto con los vecinos
13 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.El candidato oficialista a presidir el PP de Santiago después del día 17, Ángel Bernardo Tahoces, formalizó ayer sus aspiraciones ante el comité organizador avalado por más de medio millar de militantes. La suya es, de momento, la única lista de un proceso electoral no exento de polémica y que relevará a María Jesús Sainz de un cargo que ocupa desde hace más de dos lustros y al que no aspira la diputada. Pero no será el único aspirante. Jorge Martínez Tojo presentará hoy mismo su candidatura (el plazo para hacerlo concluye a mediodía) y está por ver qué resuelve la autodenominada Cívico-Renovadora después de que su cabeza de lista renunciase a presentarse. Tahoces no sólo formalizó ayer sus aspiraciones, sino que presentó también públicamente su candidatura, que define de «renovación y de progreso», con una presencia mayoritaria de mujeres (13) en sus 22 vocalías, una media de edad de 33 años y un «interesante equilibrio entre los valores tradicionales del PP de Santiago y aquellos otros que pretenden su actualización», porque la suya no es una candidatura de «ruptura», matizó, sino que pretende «la máxima unidad y cohesión en el seno de la organización», así como su apertura a toda la sociedad. El candidato oficialista propugna un nuevo impulso al modelo organizativo del PP. Habla de una «auténtica descentralización democrática de los órganos de dirección» y de la creación de 49 comités territoriales para tener contacto directo y próximo con la ciudadanía, además de una mayor participación de los afiliados en la toma de decisiones. Creará una oficina de información al ciudadano y al afiliado. Tahoces defendió ayer la existencia de otras listas y cuestionó la existencia de las presiones que denuncia la autodenominanda Cívico-Renovadora para que su candidato renunciase. Dice que la organización del partido pretendía una candidatura única y que al no producirse, «de haber presións as habería en ambas partes, e na miña non as houbo».