Melide se va de fiesta con Baco

Natalia R. Noguerol MELIDE

SANTIAGO

N. R .N.

Crónica | Día de San Caralampio Como cada mes de septiembre, Melide salió a la calle para rendir homenaje a San Caralampio a base de vino y diversión

12 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Melide rindió ayer su particular ofrenda a Baco en la Festa do San Caralampio. Como cada segundo domingo de septiembre, los devotos de la celebración más popular de la villa entregaron su alma a la divinidad del vino. Y es que con el líquido manjar anestesiaron su raciocinio, con más o menos mesura, los romeros que inundaron los bares y tabernas de la localidad sin más ánimo que el de mantener latente la fiesta más espontánea, atrevida y descarada. Es, por definición, el espíritu festivo del Caralampio, que se pasea por Melide con la cara lavada, a plena luz del día, cuando los gatos todavía no se han vuelto pardos. El tiempo se portó bien con los melidenses, que salieron desde el mediodía a la calle para celebrar la más intensa de sus fiestas. Nuevas modas Poco después, atravesar la calle de los vinos se convirtió en un ejercicio que ponía a prueba la paciencia del más pintado. Y no sólo porque la masiva afluencia de romeros limitaba la movilidad de los transeúntes; de un tiempo a esta parte, el San Caralampio se confunde a veces con una de tantas fiestas discotequeras de la camiseta mojada. Pese a la insistencia de la organización, que hasta la saciedad reza «Non tires o viño, bébeo», el empeño por importar costumbres ajenas a la particular fiesta ha vuelto a incordiar. Sobre todo, a quien gusta de pasear por el circuito sólo para disfrutar del ambiente festivo Aunque el asunto retrajo a muchos vecinos, que renunciaron a pasear por la zona optando por presenciar el espectáculo desde la barrera, no se aguó el ambiente. Para evitar riesgos, dando el callo estuvieron los integrantes de dos charangas, un grupo de gaiteiros y la incondicional Banda do Peto. La música volvió a ser un aliciente añadido para los ánimos del personal, que se mantuvo por las nubes hasta entrada la madrugada con los ritmos pegadizos de Lamatumba y Dandyfever. Con ellos, Melide despidió su Festa do Caralampio que, pese a los cambios, guarda con celo su formato original. De ello dejan buena prueba el concurso de dibujo infantil; los trofeos del torneo de tiro al plato con escopeta de palo o la degustación de pimientos con cachelos.