Gracias por la vocación. «Gracias al Camino estudio Historia del Arte. La forma de devolverle el favor es investigándolo. Espero especializarme en historia medieval y hacer mi tesis sobre el Camino». Así relata Miguel como hacer el Camino desde San Sebastián tras su prueba de acceso a la universidad fue lo que le hizo decidirse a estudiar historia del arte. Miguel es un enamorado de esta ciudad. Es la quinta vez que peregrina a Santiago y el curso que viene le gustaría estudiar aquí. Esta vez ha venido acompañado de Paco , otro experto del Camino, pues es ya su séptima vez. «El Camino Francés está muy saturado y además nos hacía ilusión salir desde la puerta de casa, así que esta vez nos decidimos por el Camino de Levante», explican. «Lo hicimos en plan austero, no pisamos ni un bar ni un restaurante y dormimos en la calle, en campos de naranjas, en la puerta del pazo de Xelmírez, en cualquier sitio imaginable. Hicimos en bici 1412 kilómetros en 26 días. Desde luego nos lo planteamos para disfrutar del Camino y no por afición ciclista», comentan entre risas. Una ruta alternativa. Tampoco era la primera vez que Albert , Josep y Sergi peregrinaban a Santiago. El año pasado hicieron el Camino Francés y ahora quisieron probar con la Ruta de la Plata. Los motivos culturales y deportivos impulsaron a estos chicos catalanes a coger un tren hasta Sevilla y desde allí emprender con sus bicicletas una ruta de unos setenta u ochenta kilómetros al día. «Por la Ruta de la Plata hay menos gente y tal vez se haga más duro, pero casi siempre encontramos plaza en los albergues, mientras que el año pasado tuvimos que dormir en polideportivos», explican. Como la mayoría de los peregrinos, Albert, Josep y Sergi no permanecerán mucho tiempo en la ciudad. Llegaron el domingo a la ciudad, pero hoy el trabajo les espera. El triángulo perfecto. Alessandro , Matteo y Marco son compañeros de clase, de trabajo y amigos. «Somos el triángulo perfecto», dice Marco. «Nos decidimos a hacer el Camino por motivos personales, de evolución espiritual. Es una parte de la vida, un Camino dentro del Camino», comentan los chicos de Verona. «Lo mejor es la comida, el vino, las fiestas y la gente española, pero lo peor es que hay personas que caminan durante pocos kilómetros, sin mochilas e incluso chicas maquilladas que dejan sin sitio en los albergues a otros que hacen muchos kilómetros y necesitan más esas plazas. Nosotros mismos tuvimos que dormir dos días en un suelo muy frío y además en muy pocos lugares hay agua caliente», se lamenta Marco. Campamento scout. El grupo Verona 6 decidió convertir el Camino de Santiago en su campamento scout de este año. A su llegada a la ciudad, y tras recoger la compostela con sus compañeros, Silvia recordaba como la parte más bonita del Camino el tramo de Triacastela a Ferreiros, además de las horas que compartieron en el albergue de Ligonde con un grupo de americanos, pero se lamentaba de que «el albergue en Ferreiros estaba completo y la gente allí no fue educada. Yo estaba enferma y sólo me ayudó un peregrino alemán».