El incremento de las tiendas de recuerdos ha seguido al cierre de las más tradicionales Para el Concello esta tendencia forma parte de un proceso de modernización del tejido comercial
20 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Algunos comerciantes del casco histórico han expuesto su visión sobre la situación que ha provocado la desaparición de gran cantidad de algunos de los establecimientos más antiguos de la ciudad en los últimos años. Los problemas de aparcamiento en la zona vieja, el incremento del comercio en los núcleos colindantes y los cambios en el servicio a favor de las tiendas de recuerdos y la hostelería son algunos de los argumentos esgrimidos para explicar esta tendencia. «Ahora todo van a ser tiendas de recuerdos y cafeterías, pero hay que pensar que las tiendas de recuerdos prácticamente sólo funcionan en verano y Semana Santa», comenta Manuel Villar, del histórico Bazar del Villar. Vicente López-Veiga, propietario de la camisería Vicente-López en la praza de Cervantes, considera que «la mitad de las personas tienen que venir en coche desde las afueras, así que el hecho de que no haya facilidades para los coches y el aparcamiento dificulta las compras en el casco histórico. Más que construir un aparcamiento grande, sería mejor construir bolsas de aparcamientos, lo que sería más viable. Peatonalizar sí, pero no así. Están matando la zona poco a poco. Se va salvando por la gente que viene de fuera por el valor histórico y turístico del casco, pero van a ir cerrando más establecimientos». De la misma opinión es Manuel Villar, que encuentra que «el problema más grande del casco histórico es el acceso del cliente potencial a los comercios». «Puedo competir en precios y variedad con las grandes áreas comerciales, pero no en aparcamiento. A mí también me costaría venir, no le echo la culpa a los consumidores sino a los políticos. Las empresas familiares se van descapitalizando, yo doy tiques de párking y mando las compras a casa, pero el margen es pequeño», explica Villar. Xosé Manuel Iglesias, concejal de Promoción Económica, ve en esta transformación del comercio del casco histórico compostelano «un proceso de modernización do tecido comercial da cidade á altura do que a cidadanía demanda, o que é positivo». «O obxectivo é que Santiago sexa tamén a capital de compras e unha referencia do noroeste peninsular», explica Iglesias. En relación a los problemas de acceso al casco histórico, Iglesias considera que «es difícil aunar voluntades», pero que «hai que optimizar os recursos e unha opción sería alcanzar convenios, e xa hai algúns, entre as superficies comerciais e os aparcadoiros para dulcificar os prezos». En opinión de Esperanza Prol, presidenta de la asociación Compostela Monumental, «no se trata de un problema de estacionamiento. Hay cinco aparcamientos al lado del casco histórico, otra cosa es que sean demasiado caros».