La movida de Compostela se apaga

Ana Fontal SANTIAGO

SANTIAGO

OLALLA VAAMONDE

El mirador | Un verano en Santiago El descenso en el número de universitarios y los cambios en los hábitos de la clientela son algunas de las causas que explican la crisis del sector

27 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

?os históricos de la Universidad, los alumnos que llevan años vagando más por las zonas de marcha que por el campus, dicen que en Santiago, la movida ya no es lo que era. Y desde luego los estudiantes no son los únicos que lo notan. Algunos de los locales más emblemáticos de la ciudad, como La Bolera, el Pérez y Pérez y el Número K han cerrado sus puertas al público recientemente. Según Suso Pais, presidente de la Asociación de Hostelería Nocturna de Santiago, «la movida nocturna se acaba, le quedan cuatro días. La mitad de los locales se traspasa». Como dato sintomático de esta situación, el presidente de la Asociación de Hostelería Nocturna explica que este fin de semana, en que compostelanos y turistas celebraban las fiestas del Apóstol, los locales nocturnos ingresaron la mitad de la recaudación que el año pasado y augura que cuando termine el Xacobeo habrá aún más traspasos, cuyo precio se ha reducido notablemente. El problema no parece ser un descenso del turismo. Según la Consellería de Cultura, sólo este fin de semana, Santiago multiplicó su población, acogiendo unas 150.000 personas. «Sabemos que tenemos muchos visitantes, pero el consumo a nivel comercio y hostelería es bajo. La ocupación hotelera es buena, pero con el número de visitantes que hay, tenía que haber más consumo» explica Juan Silva, presidente de la Asociación de Hosteleros de Santiago. Fernando Ríos, antiguo propietario del pub Pérez y Pérez, que después de 14 años, cerró hace siete meses, explica que «que no haya público por la noche es debido, entre otras cosas, al tema de los botellones, a que la gente no tiene el mismo poder adquisitivo y a que ahora pone copas todo el mundo, también los negocios sin licencia para ello. Las cafeterías cierran a la hora que les da la gana y los bares de copas acaban teniendo que trabajar fuera de hora y pagando sanciones». La Bolera abrió como pub en el año 1983. Carlos Landín, su antiguo propietario, habla de los años ochenta como la edad dorada de la movida santiaguesa, cuando la gente venía los fines de semana a salir de copas a Santiago desde distintos lugares de España. «Después, los años 90 fueron flojitos -recuerda Landín-, ya había muchos locales y la gente se repartía y a partir de 1994 empezó la cosa a despegar de nuevo y estuvimos trabajando muy bien hasta el 2002, cuando se empezó a notar el bajón». Además de asumir la responsabilidad propia por no ofrecer a la clientela novedades, Landín apunta entre las causas de esta evolución, al hecho de que haya menos estudiantes -la clientela potencial de estos locales- y a los cambios en los hábitos de la gente. El descenso en el número de universitarios es notorio en los últimos siete años. De los casi 33.000 matriculados en el curso 1996-1997, la cifra ha ido disminuyendo año tras año hasta llegar a los 25.000 matriculados para el curso pasado. «La gente de 30 ó 40, la clientela que yo tenía en La Bolera, ha buscado otras alternativas al copeo tradicional. Antes la gente salía dos, tres o incluso cuatro noches a tomar una copa y ahora la gente viaja más, ve más la televisión, organiza más fiestas en casa... Además, en lugar de a las once o doce, la gente empezó a salir más tarde, a las dos, tres de la mañana y hay muchos a la que se les quitan las ganas de salir porque si salen a las doce, no hay ambiente», explica Landín. Menor capacidad de consumo, cambios en los hábitos de los clientes, incumplimiento de las licencias por parte de los establecimientos de primera hora, descenso del número de universitarios... las causas que los afectados apuntan como explicación para esta crisis son múltiples. Los resultados son perceptibles para todos, para quienes viven la movida y para quienes viven de ella.