Un volcado de energía. Está claro que la capacidad física y sicológica de algunos está a años luz de la de otros. Es el caso del madrileño Javier Valdibieso, que tras parecerle «flojas» las rutas desde Pamplona y desde París a Compostela, decidió partir desde Estambul (Turquía) hace 39 días y montado en su bicicleta. Ahora que ha conseguido llegar al punto cero y se ha quedado con la conciencia tranquila, o al menos por ahora, su intención es aprovechar esta energía que le ha dado el Camino para «volcarlo en algo tangible» que le ayude en su vida diaria. Quizás en un futuro no muy lejano pretenda superarse de nuevo. ?upervivencia. Quién les iba a decir a 32 miembros de la asociación Monte Urba de Labañeza (León), y que salieron del lugar el pasado día 12, que iban a alimentarse en su peregrinaje a Santiago, y durante algunos días, a base de cangrejos que ellos mismos cogían y de un conejo que sacrificaron de la manera más prehistórica. La ilusión de conseguir la Compostela en año santo los motivó a la hora de comenzar la andadura de la Vía de la Plata, además de la experiencia de convivir, o tendríamos que decir sobrevivir, durante unos días. Coincidencias de la vida. Villafranca del Bierzo fue el punto del Camino en el que se unieron los australianos Ewan, Jim, Kate y Mitch, los finlandeses Liam, Jade y Amy y los escoceses Effie, Beck y Keith. Hasta aquí, esta es una de las más tópicas historias del peregrinaje, hacer amigos de las más variopintas nacionalidades, está a la orden del día. Pero lo curioso y sorprendente fue que cuando llegaron al Obradoiro todos portaban ramas de plantas y árboles que arrancaran durante el trayecto porque tenían un gran parecido con otras arbustos de sus lugares de origen. Kilómetro cero en Lavacolla. La regla de oro para peregrinar a Santiago es caminar varios kilómetros diarios y durante varios días antes de comenzar el Camino. Si hubieran seguido el consejo que ellas mismas reconocen rechazaron desde un principio, «otro gallo cantaría», aseguran Bea, Cris y Ana, tres amigas coruñesas que tan sólo pudieron caminar durante dos días seguidos porque al tercero, el cansancio, las ampollas en los pies y las posturas les impedían dar un sólo paso. Tan sólo caminaron de Caldas de Rei a Lavacolla, la ruta más corta que ni siquiera permite optar a la Compostela. ¿Retomarán el Camino algún día? Sin apenas saber de él. Según ellos, en su isla apenas se conoce nada del Camino. Lo desconocido, a veces, llama la atención. Esto es lo que le ha pasado a 26 vecinos del ayuntamiento de Haría (Lanzarote) que aunque afirman que en su tierra no es gran cosa lo que se sabe de esta andadura, decidieron viajar hasta O Cebreiro para vivir en sus propias carnes la experiencia. El resultado ha sido: «Repetiremos el año que viene», confesó Susana, uno de los miembros de este grupo. El hecho de hacer un poco de turismo y conocer la comunidad es otro de los motivos que ha llevado a los isleños a ponerse a andar.