Mil modos de llegar

Míriam F. Louzao santiago

SANTIAGO

10 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

A caballo o en bicicleta. A Santiago llegan cada día cientos de peregrinos de muchos sitios diferentes, pero no todos vienen andando. Hay quien prefiere ser original y alcanzar Compostela de otro modo. Es el caso de Luis, madrileño, que llegó, acompañado de unos amigos en caballo desde O Cebreiro, o de un grupo de andaluces que escogieron la bicicleta para hacer la ruta xacobea y se atrevieron a pedalear desde Sevilla hasta alcanzar nuestra ciudad. Desde Luou y equipadas. Pero para lanzarse a la aventura y caminar hasta Compostela no hace falta salir de O Cebreiro o de Sevilla. María Dolores, Carmen, María y Encarnación hicieron ayer su particular Camino de Santiago. Emocionadas, compraron el sombrero y bastón de peregrino para venir bien equipadas y hoy, muy temprano, a las siete y media de la mañana se lanzaron a la carretera para llegar a Compostela y ganar el jubileo. Con los amigos a la aventura. Equipados llegaron también Carlos, Alberto y Juanmi, pero de un modo diferente. Venían uniformados con sudaderas y camisetas con un lema muy gracioso que hacía que la gente los recordase por el Camino, en el que eran conocidos como «los de la cerveza». Sonriendo, Alberto afirmaba que «la cerveza es muy importante para recuperar líquidos después de caminar tanto». Estos tres amigos de Albacete se decidieron a recorrer la ruta xacobea por lanzarse a la aventura juntos y convivir unos días. Les apetecía tener unas vacaciones diferentes y les recomendaron hacer el Camino de Santiago. Muy agradecidos a quien les hizo la recomendación, marchan contentos y convencidos de que animaran a todos sus amigos a que hagan lo mismo que ellos porque, según Carlos «conoces a mucha gente, gente genial, y es una experiencia buenísima» De Vigo a Santiago. Después de jugar la Vigo Cup, torneo internacional de fútbol base para niños, decidieron aprovechar su estancia en Galicia para acercarse a Santiago. Son los 24 niños del equipo de Escuela de Veteranos de Granada que llegaron acompañados por su entrenador, Fernando de la Serna y por sus padres, que vinieron a animarlos en el torneo. Boquiabiertos, miraban la catedral desde las escaleras de A Quintana y paseaban por toda la plaza luciendo, orgullosos, el uniforme de su equipo. En Compostela, la competición es lo de menos. Lo importante es llegar.